A los 30 años, mi abuela fue víctima de un error médico por el que tuvieron que amputarle una pierna. Me contaba que, antes de aquello, tenía una vida social feliz: montaba fiestas, eventos en el barrio, viajaba…
A pesar de la fuerte depresión que tuvo al principio, luchó por los suyos y vivió rodeada por ellos hasta que murió a los 97 años.
Pero pasó más de 60 años lidiando con el dolor, aislada del mundo por la incomodidad que le generaba su minusvalía, soportando la vergüenza de que la vieran con su prótesis y con una rabia contenida solo apaciguada por su fe en Dios.
La historia de mi abuela me enseñó a aprovechar todo lo bueno que se nos ha dado y estar agradecida por ello.
Pero también despertó en mí una inquietud por sacar a las personas de su sufrimiento que, por su dolencia, prefieren quedarse en casa y evitan salir por la incomodidad que les pueda generar el estar fuera, o por los síntomas que esperan tener al día siguiente si se atreven a salir.
Conocí la fibromialgia a raíz de que se la diagnosticaran a mi mejor amiga. Sufría tanto de sus dolores que se planteó seriamente dejar la carrera.
Yo sabía lo que significaba para ella su vocación por la medicina, y el hecho de querer dejarlo todo para atender su dolor me hizo reflexionar mucho.
Entonces, al terminar el posgrado de Experto en PNIE clínica, comprendí dónde estaba el fallo en el manejo clínico de la fibromialgia.
Diseñé una hoja de ruta que encajara con la visión más coherente, y me formé como Experta en Inmunonutrición y en Pedagogía en la Neurobiología del Dolor, además de recibir actualizaciones constantes de los médicos más formados en fibromialgia hoy en día en España (a través de la Fundación de Afectados/as de Fibromialgia -Fundación FF- y la Sociedad Española del Dolor -SED-).
La fibromialgia representa para mí la historia de mi abuela, porque aunque al paciente no se le amputa físicamente la pierna, se le paraliza la vida de igual manera.
Si te han diagnosticado fibromialgia, o los síntomas te hacen sospechar que puede ser tu caso, quiero que leas esto:
Ese diagnóstico no tiene por qué convertirse en el eje central de tu vida.
Quizás tienes la sensación de que vas a pasar el resto de tu vida viviendo mucho menos de lo que eres capaz de vivir. Pero con acompañamiento y una buena gestión, eso no tiene por qué ser así.
Si has llegado hasta aquí, quiero regalarte algo.
He grabado un audio en el que te cuento exactamente las 3 cosas que más han ayudado a mis pacientes para:
Reducir (incluso eliminar) el cansancio y el dolor, lo que implica disfrutar de cada momento sin preocupaciones físicas.
Evitar sentirte juzgada por tus compañeros, para mantener tu equilibrio emocional en el trabajo y con ello conservar tu autonomía y seguridad financiera.
Superar los síntomas para sentirte bien, lo que significa disfrutar de tus hijos y tu vida familiar sin que te perciban como una persona enferma.
Dormir mejor para enfrentar tus actividades diarias con vitalidad.
Despertar lista para cualquier desafío, esto es superar el cansancio y afrontar el día con energía renovada.
Prevenir que tus síntomas empeoren, para mantener una calidad de vida estable y no sentir que eres una carga o puedes serlo en un futuro.
Evitar complicaciones que afecten tu calidad de vida, y así mantener un estado de bienestar constante.
Evitar depender de otros para mantener tu independencia personal.
No renunciar a las cosas que hacen especial tu vida y disfrutar plenamente de tus pasiones y relaciones.
Dominar tu enfermedad y disfrutar de cada momento o lo que es lo mismo: tener el control de tu bienestar y vivir la vida al máximo.
He preparado un eBook gratuito donde te doy una serie de consejos básicos que todo paciente con fibromialgia debe saber. Si los aplicas, lograrás:
Aliviar síntomas digestivos
Elevar niveles de energía
Mejorar calidad de sueño
Disminuir inflamación en el cuerpo
Mejorar respuesta a medicamentos o suplementos
Conocer necesidades de tu cuerpo durante el día
Hay una parte de esta web que, si tienes o crees tener fibromialgia, deberías leer sí o sí.