Existe una versión oficial de qué es la fibromialgia, que es la que dan instituciones gubernamentales y clínicas de prestigio internacional, pero aquí, además de la versión oficial, te voy a exponer mí versión particular tras muchos años estudiando y atendiendo a personas con fibromialgia. Primero me presento, soy la doctora Sima Albashir y atiendo diariamente a muchas personas en mi consulta para pacientes de fibromialgia.
Las definiciones oficiales describen la fibromialgia como una afección/trastorno/condición crónica (a veces dicen compleja) que se caracteriza por dolor crónico generalizado acompañado de síntomas de insomnio, fatiga, dificultad para prestar atención, problemas con la memoria, depresión y ansiedad. No está mal, de hecho, he escrito un artículo que profundiza un poco más en estos síntomas de la fibromialgia, pero la fibromialgia no es solo eso.
Si te sentaras conmigo durante las dos horas de la primera consulta con mis pacientes de fibromialgia, te darías cuenta que esta descripción es simplista y reduccionista, te darías cuenta en qué consiste la fibromialgia desde todos los ámbitos de la vida, no solo los síntomas físicos, sino también los sociales, los laborales, económicos, el pasado y todo lo que rodea el hecho de ser diagnosticada de fibromialgia.

La fibromialgia recuerda a esos días cuando te ponías enfermo de pequeño, con fiebre, dolorido, cansado, que no querías ni moverte y que ni siquiera podías jugar con tus juguetes. Tras días así, cuando te aburrías de estar en esa situación y querías salir a la calle y jugar con tus amigos, momento en el que tus padre al ver que aún no estás curado te decían que tenías que esperar a curarte y quedarte en casa. En ese momento, te frustrabas y llorabas. Imagínate estar así durante años… ¿quién no tendría depresión?
Ahora, imagina que, después de que te curaras de esa enfermedad, cada vez que salieras a jugar con tus amigos, ocurriera que al despedirte te volvieras a sentir mal. Imagina que en ese momento volvieran a aparecer los síntomas, tanto que te llevaran a confinarte de nuevo en la cama. De este modo, cada vez que te atrevieras a salir del modo “enfermedad”, tu cuerpo te castigara. Imagina la situación, seguramente a la larga te resignarías y aceptarías que hay cosas que es mejor no hacerlas para evitar que vuelvan a aparecer los síntomas, o mejor dicho, que los síntomas empeoren.

Empezarías a prestar muchísima atención a las cosas que haces y comes para que no aparezca el “modo enfermedad castigador”, creando en ti hipervigilancia y sensibilidad aumentada, que te hacen detectar y sentir los estímulos mucho más rápida e intensamente que otras personas. Parece que desarrollas un don, pero no lo es, es una maldición porque dejas de tener filtros para lo que no importa, empiezas a darle importancia a cosas que no hacen daño y a sentirlas como dañinas. Por eso, se vuelve cada vez más difícil hacer planes con personas, te aíslas más, buscas el modo de estar bien el mayor tiempo posible, sin reactivación de los síntomas. Esto es, a grandes rasgos, lo que suelen describirme las pacientes de cómo es la fibromialgia.
Con una enfermedad infecciosa, los médicos saben describirte por qué aparece, pero con la fibromialgia, prefieren no entrar en detalles, más que nada porque no dedican tiempo suficiente para saber qué cuentan la mayoría de los pacientes. Pero si quieres saber por qué aparece, te invito a leer el artículo en el que he descrito las 7 causas más frecuentes de esta enfermedad.
Las características de fibromialgia más comunes se mencionan en la versión oficial que he comentado al principio del artículo, también se mencionan el bruxismo, la disfunción temporomandibular y menos mal que mencionan el síndrome de intestino irritable. Pero, no mencionan los problemas digestivos gástricos, hepáticos, hormonales… ni siquiera aspectos psicológicos que se esconden detrás de la depresión y la ansiedad.

La ansiedad, el estrés psicoemocional, los traumas y duelos no resueltos, la frustración y el darle poca importancia a comunicarse y expresar las necesidades propias son algunos de los aspectos más importantes para que aparezcan síntomas de fibromialgia. Pero, estos aspectos mentales y emocionales no están aislados del cuerpo.
Cuando en tu vida te enfrentas a problemas, ya sean por cuestiones laborales, sociales o familiares o por alteraciones dentro del propio cuerpo, el cuerpo evalúa la situación y concluye una de dos:
Esto ocurre porque nuestro cuerpo se desarrolló en un entorno dónde te estresaba el estar contagiado por un patógeno o el estar en peligro de muerte por un ataque de un animal salvaje. Por tanto, según evalúe el cuerpo en cada momento si es una cosa o la otra, activa respuestas fisiológicas por todo el cuerpo que, si se mantienen activas, a la larga producen patologías. Si tu cuerpo piensa que tienes que correr o luchar por tu vida, te va a detener la digestión, por ejemplo, lo cual a la larga va a repercutir en la salud gástrica, microbiana y del colon. Por el contrario, si piensa que estás enfermo, te va a pedir estar en casa y va a pedirle al sistema inmune que esté activo por si hay un intruso que no haya detectado, por lo que a la larga, el sistema inmune se fatiga, los nutrientes esenciales del sistema inmune se agotan y se le olvida al cuerpo cómo desactivar el sistema inmune.

Si quieres saber qué hace la fibromialgia, no puedes detenerte en los síntomas como si fueran un pack de cosas aisladas una de la otra y aisladas del resto del cuerpo, porque el cuerpo funciona como un todo y todas las funciones ocurren a la vez. Por eso, sin una atención médica integral y un trabajo de equipo interdisciplinar, no tiene sentido poner tratamiento a las personas con fibromialgia.
Por último, más que saber los detalles de la enfermedad a nivel orgánico, los pacientes de fibromialgia primero quieren que los médicos y su entorno más cercano entiendan qué significa tener fibromialgia, cómo la sienten y sufren y cómo es su día a día con ella. Porque reconocer el esfuerzo de lo que es convivir con esta enfermedad y saber cuándo ofrecerles ayuda, significa muchísimo para ellos. Y si tú, que me estás leyendo, padeces esta condición, te invito a reservar una consulta gratuita de 30 minutos, donde evaluaré tu situación y te explicaré en qué consiste, al detalle, todo mi tratamiento.